El ‘video’ de Efraim Medina en su Cinema Árbol
El autor cartagenero presenta por estos días la nueva edición del libro con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura hace 21 años. La versión incluye nuevos relatos
Efraim Medina Reyes, escritor cartagenero radicado hace varios años en Italia, presenta la Extended version de Cinema Árbol, la colección de cuentos con la que obtuvo en 1995 Premio Nacional de Literatura de Colcultura, con algunas modificaciones, entre ellas la inclusión de nuevos relatos y la corrección y modificación de otros.
El autor cartagenero presenta por estos días la nueva edición del libro con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura hace 21 años. La versión incluye nuevos relatos
Efraim Medina Reyes, escritor cartagenero radicado hace varios años en Italia, presenta la Extended version de Cinema Árbol, la colección de cuentos con la que obtuvo en 1995 Premio Nacional de Literatura de Colcultura, con algunas modificaciones, entre ellas la inclusión de nuevos relatos y la corrección y modificación de otros.
¿Por qué volver a Cinema Árbol?
El libro nunca fue comercial. Lo publicó el Premio Nacional de Literatura. Circuló, básicamente, a través de universidades, de bibliotecas, embajadas. Fueron mil ejemplares y en eso se fueron.
Pasó el tiempo, y empezaron a salir mis novelas, y era un libro que estaba ahí, y que yo estaba seguro de que iba a retomarlo, tanto para trabajarlo como para pulirlo con lo que fui aprendiendo con los años. También quería cerrar un ciclo que comprendería Cinema Árbol, y las tres novelas que he publicado hasta ahora. Además, el tono de lo que estoy haciendo ahora es diferente, porque soy una persona que ha cambiado con relación a eso en algunos aspectos, no lo esencial, porque la gente no cambia eso.
Sé que se inicia una segunda etapa que empieza con La mejor cosa que nunca tendrás, mi próxima novela, que pienso, va un paso más allá en lo que yo quiero ser como escritor, y en los temas que me interesan.
El libro nunca fue comercial. Lo publicó el Premio Nacional de Literatura. Circuló, básicamente, a través de universidades, de bibliotecas, embajadas. Fueron mil ejemplares y en eso se fueron.
Pasó el tiempo, y empezaron a salir mis novelas, y era un libro que estaba ahí, y que yo estaba seguro de que iba a retomarlo, tanto para trabajarlo como para pulirlo con lo que fui aprendiendo con los años. También quería cerrar un ciclo que comprendería Cinema Árbol, y las tres novelas que he publicado hasta ahora. Además, el tono de lo que estoy haciendo ahora es diferente, porque soy una persona que ha cambiado con relación a eso en algunos aspectos, no lo esencial, porque la gente no cambia eso.
Sé que se inicia una segunda etapa que empieza con La mejor cosa que nunca tendrás, mi próxima novela, que pienso, va un paso más allá en lo que yo quiero ser como escritor, y en los temas que me interesan.
¿Qué significa para usted este libro?
Es como recoger veinte años de escritura, porque ese libro contiene mi cuento más antiguo y también el último de este período, escrito en el 2000. El más antiguo se llama Días iniciales y con él yo gané un premio en 1986. Además fui a México por el II Premio Latinoamericano de Cuento, de una revista que se llamaba Plural, del diario Excelsior. Cinema Árbol recoge todo ese tiempo. Es algo, para mí al menos, importante, de motivo de reflexión como escritor. Es como decir, esto es lo que he hecho, estos son mis elementos, y ante los lectores es la forma de hacer que se vea toda la trayectoria. Es una amalgama de cosas.
¿Quién era el Efraím Medina que escribió Cinema Árbol?
En realidad era como un híbrido entre alguien que empezó a escribir como una forma de defenderse, no solamente del mundo en su parte más física y cruel, sino también de las mismas taras y problemas. Alguien que encontró en esto un refugio. Como la mayoría, tuve una adolescencia muy atormentada y encontré en los libros, primero en la lectura y luego en el escribir, una especie de sosiego, de defensa, de respuesta a lo que me agredía. Después también fue como mi forma de llegar al mundo, de salir del encierro, de la oscuridad en la que me había metido. Creo que era alguien lleno de incertidumbres con muchos temores en torno a la realidad, y al futuro, y a todas esas cosas que ya no me preocupan tanto.
En realidad era como un híbrido entre alguien que empezó a escribir como una forma de defenderse, no solamente del mundo en su parte más física y cruel, sino también de las mismas taras y problemas. Alguien que encontró en esto un refugio. Como la mayoría, tuve una adolescencia muy atormentada y encontré en los libros, primero en la lectura y luego en el escribir, una especie de sosiego, de defensa, de respuesta a lo que me agredía. Después también fue como mi forma de llegar al mundo, de salir del encierro, de la oscuridad en la que me había metido. Creo que era alguien lleno de incertidumbres con muchos temores en torno a la realidad, y al futuro, y a todas esas cosas que ya no me preocupan tanto.
Suena extrañó que un escritor diga que entre un libro y un Cd, su elección siempre sería el disco ¿Por qué ?
Yo no me siento escritor, a mí me gusta escribir desde que tengo 18 años pero no me gusta ser escritor, porque me parece que hay una diferencia grande, porque yo conozco los escritores y sé que no soy como ellos, como Héctor Abad, o Santiago Gamboa, ni siquiera me llevo bien con ellos, con los que me llevo bien lo hago de una forma distante, sin las sensaciones que me produce la amistad. No soy como ellos se toman en serio, ellos piensan que eso que hacen es un fin en si mismo. Para mi la literatura es una excusa, es un forma de diálogo, pero no es una de las formas de la importancia. Yo no considero que la literatura sea trascendental, ellos piensan que sus libros les dan una categoría especial en el mundo, como si fueran particulares. Yo he escrito libros, y no me siento así, no creo que sea un escritor.
No es para atacar ni molestar a alguien, pero yo me siento más próximo a los músicos, es gente desenfadada, que sabe que lo que hace es un divertimento, que le puede gusta a algunos y a otros no, y que sólo tratan de comunicar honestamente. Además, a mi me parece triste que los escritores colombianos, los que conozco al menos, no tienen ningún compromiso, y no lo digo porque debieran escribir sobre ciertas cosas. Ellos como personas cuando se expresan en las entrevistas -yo los llamo escritores de juguete- no se han pronunciado en un país en el que se violan las mínimas reglas de la condición humana. Ni parece interesarles, es como si su literatura fuera una coartada, un ‘salvo conducto’ para olvidarse del mundo.
Yo no me siento escritor, a mí me gusta escribir desde que tengo 18 años pero no me gusta ser escritor, porque me parece que hay una diferencia grande, porque yo conozco los escritores y sé que no soy como ellos, como Héctor Abad, o Santiago Gamboa, ni siquiera me llevo bien con ellos, con los que me llevo bien lo hago de una forma distante, sin las sensaciones que me produce la amistad. No soy como ellos se toman en serio, ellos piensan que eso que hacen es un fin en si mismo. Para mi la literatura es una excusa, es un forma de diálogo, pero no es una de las formas de la importancia. Yo no considero que la literatura sea trascendental, ellos piensan que sus libros les dan una categoría especial en el mundo, como si fueran particulares. Yo he escrito libros, y no me siento así, no creo que sea un escritor.
No es para atacar ni molestar a alguien, pero yo me siento más próximo a los músicos, es gente desenfadada, que sabe que lo que hace es un divertimento, que le puede gusta a algunos y a otros no, y que sólo tratan de comunicar honestamente. Además, a mi me parece triste que los escritores colombianos, los que conozco al menos, no tienen ningún compromiso, y no lo digo porque debieran escribir sobre ciertas cosas. Ellos como personas cuando se expresan en las entrevistas -yo los llamo escritores de juguete- no se han pronunciado en un país en el que se violan las mínimas reglas de la condición humana. Ni parece interesarles, es como si su literatura fuera una coartada, un ‘salvo conducto’ para olvidarse del mundo.


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